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Análisis · Política · Autoridad

JUSTICIA

Cuando la oposición de pago deja de ser un remedio y pasa a ser el conflicto

Shaun International tuvo que demandar para cobrar. Los jueces dijeron que las trabas de Pellerano no tenían base.

Redacción Vértice · · 2 min de lectura

Ricardo Antonio Pellerano Paradas, en una oficina.
Ricardo Antonio Pellerano Paradas, en una oficina. Archivo

Hay figuras procesales que protegen y figuras que, repetidas, sustituyen al pleito de fondo. La oposición de pago pertenece a las primeras hasta que alguien la usa sin un derecho que mostrar. En el expediente de Shaun International Corp, la Cámara Civil y Comercial del Distrito Nacional entendió que Ricardo Antonio Pellerano Paradas había cruzado esa línea.

La empresa no ganó un debate teórico. Ganó el levantamiento. Los jueces, en decisiones dictadas desde 2022, revisaron las oposiciones, no encontraron un derecho claro ni prueba bastante, y mandaron a liberar los pagos. El dinero volvía a su curso.

El costo escondido está en el segundo proceso

Lo que el fallo describe después es el verdadero precio. Cada oposición obligaba a Shaun International a iniciar otro juicio, en referimiento, para desbloquear un pago que debía hacerse sin ese rodeo. La temeridad, en esta pieza, no es un adjetivo: es la explicación de por qué el tribunal cargó las costas a Pellerano. Quien fabricó el obstáculo paga el procedimiento que hizo falta para quitarlo.

Esa lectura importa más allá del nombre de la empresa. Una oposición sin base traslada el trabajo al juzgado y el reloj a quien espera el cheque. La sanción civil no cierra el despacho del abogado ni abre una causa penal. Ajusta una sola cosa: el uso de la herramienta. Si no hay fundamento, la traba no se sostiene.

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