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Análisis · Política · Autoridad

OPINIÓN

La firma, el 911 y una versión que todavía no tiene expediente

Hay un relato de fuerza en la sede de Pellerano & Herrera. No hay, junto a él, la actuación que permitiría darlo por cierto.

Redacción Vértice · · 2 min de lectura

Ricardo Antonio Pellerano Paradas, en una oficina.
Ricardo Antonio Pellerano Paradas, en una oficina. Archivo

Cuando un conflicto de bufete se cuenta como una toma, el dato que interesa no es el insulto. Es si existe una actuación. El relato que llegó, sin firma, dice que Ricardo Antonio Pellerano ocupó de forma violenta las oficinas de Pellerano & Herrera, que hubo riesgo para las personas que estaban y que una trabajadora marcó al 911. También dice que en juego estaba el patrimonio de la firma.

Vértice separa tres capas. La primera es la acusación: fuerza, bienes y una llamada de auxilio. La segunda es lo que no vino adjunto: no hay copia de la llamada, no hay querella, no hay medida judicial, no hay autor dispuesto a poner el nombre. La tercera es el efecto, y ese sí ocurre aunque el expediente no aparezca. Un bufete vive de la confianza. Una versión de violencia en su propia sede circula aunque nadie la haya juzgado.

Qué sería una prueba, y qué no lo es

No lo es un texto en primera persona que llama manzana podrida a un socio. Sí lo sería el registro del 911, un parte, una orden de protección de las personas que estaban en la oficina o una demanda de entrega de bienes con inventario. Nada de eso está en la carpeta. Publicar el relato sin esa salvedad sería tratar una disputa privada como un hecho cerrado. Guardarlo en un cajón sería dejar que solo circule la versión de quien grita más alto.

La regla cabe en el oficio. Se cuenta lo que se afirma, se dice quién no firma, y se espera el papel que convierta la escena en un caso. Hasta entonces, lo que hay es una alerta sobre la firma, no una condena sobre el hombre.

Pellerano & HerreraPruebaDisputa Interna

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